Cuentos chinos

24 Noviembre 2008

Escribo esto desde una habitación de un hotel moderna y solitaria. Estoy en Londres, en una reunión de trabajo. He llegado hasta aquí volando con Clickair. En su revista de a bordo, click magazine, encuentro un anuncio a toda página de soluciones para el control de horarios y accesos. Si has leído mi post acerca de la abolición de los horarios, ya te puedes imaginar qué opino de este anuncio y de las “soluciones” que muestra. Soluciones, dicen. ¿A qué problema? Si el problema es que la gente llega tarde a trabajar, ¿creen que van a arreglarlo con una máquina de fichar? ¿No se le ocurre a nadie pensar que llegar tarde a trabajar es solamente la punta de un iceberg mucho mayor? En fin.

Pero la cosa no acaba ahí.

Bajo el título del anuncio aparece el eslógan “Aunque parezca contradictorio, las NNTT posibilitan la humanización del trabajo”. Es bastante cutre utilizar acrónimos (como NNTT) que no sean estándares ampliamente conocidos o bien se hayan definido antes. Tuve que leerme cinco párrafos de letra pequeña para, casi al final de la página, deducir que “NNTT” significa “nuevas tecnologías”. ¿Ya te lo habías imaginado? Yo no. Pero da igual, no voy a eso.

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Abolir los horarios

16 Septiembre 2008

Creo que deberíamos abolir los horarios.

Me refiero a las horas pre-establecidas de entrada y salida. Ya sabes: eso que respondes cuando alguien te pregunta: ¿a qué hora se entra aquí a trabajar? Creo que deberíamos evitar establecer a qué hora “se entra” y a qué hora “se sale”, porque esos conceptos (“se entra”, “se sale”) no tienen sentido. En este post te lo voy a explicar.

Para comenzar, dejemos clara una cosa. Los horarios regulan la presencia de las personas. Es decir, regulan si las personas están en la oficina o no. Por ejemplo, en una empresa donde trabajé hace una temporada teníamos un horario de 9:00 a 18:30. Eso garantizaba (más o menos) que las personas estaban en la oficina entre esas horas (salvo la pausa para la comida, claro). Es más, muchas empresas y organizaciones están tan obsesionadas con monitorizar la presencia de sus empleados que instalan dispositivos de control de presencia, como los conocidos relojes de fichar.

Podríamos preguntarnos ahora: ¿por qué se empeñan nuestros managers en querer regular nuestra presencia mediante horarios y dispositivos asociados? Creo que la razón clave es que muchos managers asocian estar con trabajar, es decir, presencia con producción. Piensan así: “si Alice está, entonces Alice trabaja; si Alice no está, entonces Alice no trabaja”. Para que Alice trabaje, tiene que estar aquí, así que nada más fácil que establecer ciertas normas regulando cuándo tiene Alice que estar presente, y asunto resuelto. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas.

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