Caso práctico: la reunión que se retrasa: opciones

Veo que no te animas a dejar tus comentarios acerca del caso práctico sobre la reunión que se retrasa. Intentaré ayudarte con una serie de posibles opciones que podrías tomar. Son las siguientes:

  1. Estás en una reunión trabajando y eso es lo más importante. Es un hecho de la vida que las cosas se retrasan, y tampoco pasa nada porque llegues tarde a tu siguiente reunión. Seguro que otros también llegan tarde. Es mejor aprovechar ahora que estás concentrado y productivo y no interrumpir la reunión actual y seguir en ella, tanto como sea necesario. Ya arreglarás más tarde o mañana la segunda reunión.
  2. Te lamentas por no haber planeado esto un poco mejor. Es habitual que las reuniones se retrasen. Para otra vez, debes dejar claro a tus compañeros de reunión cuál es tu hora límite. Ahora ya es tarde, así que decides continuar por esta vez para no interrumpir la reunión, y te prometes a ti mismo acordarte de hacerlo mejor la próxima vez.
  3. Interrumpes un momento la reunión, anuncias que tienes otro compromiso en media hora, y pides a tus compañeros que, por favor, te ayuden a concluir la reunión cuanto antes posible para que te de tiempo a llegar a la siguiente. Apuras el trabajo del último cuarto de hora y sales lo más rápido que puedes para intentar llegar no demasiado tarde a tu segunda reunión.
  4. Interrumpes un momento la reunión, anuncias que debes irte explicando brevemente el motivo, recoges tus cosas en silencio y te vas tan rápido como puedes, intentando llegar a tiempo a la segunda reunión.

¿Cómo lo ves? ¿Te animas a decir 1, 2, 3 o 4? ¿Quizá con algún matiz?

2 respuestas a Caso práctico: la reunión que se retrasa: opciones

  1. Félix dice:

    La verdad es que este es uno de los temas más interesantes para un enfermo de la puntualidad como soy yo.
    Antes de nada tengo que reconocer que debido a mi extrema juventud nunca he asistido a una reunión de trabajo. Pero, normalmente, en reuniones de compañeros para elaborar un trabajo conjunto para la facultad, por ejemplo, lo que siempre hice fue, en el mismo momento de empezar, exponerle mis planes al conjunto de los integrantes del trabajo. Por ejemplo. Quedamos todos los compañeros en un sitio a las 5. Yo tengo que irme a las 7. Como suelo estar pensando constantemente lo que tengo que hacer horas, días, meses despúes, lo que hago en cuanto me reuno con mis compañeros a las 5 es decirle que las 7 tengo que estar en otro lugar, así que debemos elaborar un guión de trabajo para organizar esas 2 horas de la forma más productiva.
    De todas formas, vamos a ponernos en el supuesto de que por una (muy hipotética en mi caso particular) razón se me olvida comunicarle a mis compañeros que tengo un compromiso 2 horas más tarde. En ese caso, sin duda, recurría al supuesto número 3, ya que me parece el de menor impacto productivo y temporal en mis dos obligaciones. Es decir, nos da un margen para acabar lo que estamos haciendo (mal que bien) y no perjudicó, especialmente, mi siguiente compromiso, al retrasarme solo unos minutos.

  2. cesargon dice:

    Me gusta lo de “enfermo de la puntualidad”🙂

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