No sin mi pizarra

Ya lo sé. Hace casi un año que no escribo aquí. No sé muy bien por qué, así que no voy a dar una excusa tonta.

Tengo la suerte de trabajar en un despacho individual, todo para mí. Puedo cerrar la puerta cuando quiero estar solo y concentrarme. Ya he hablado acerca de la importancia de tener un despacho individual, aquí y aquí. Hoy voy a hablar acerca de la importancia de que en tu despacho haya una pizarra.

He trabajado en sitios donde había pizarras en los despachos, y en sitios donde no las había. Como me gusta hablar de estos temas con mis compañeros de trabajo, he ido recolectando opiniones y sensaciones a lo largo del tiempo. Según mi experiencia, la pizarra es vista como algo útil y apreciado, pero prescindible. Ocupa mucho sitio, es cara y requiere atención constante (la reposición de rotuladores y borradores). A menudo, los despachos no tienen una pared suficientemente amplia disponible para una pizarra, y el coste se considera superfluo. Ahora bien: cuando existe la pizarra, se suele usar.

Hace unos meses tuve la oportunidad de participar en el diseño conceptual de un nuevo edificio para el instituto de investigación donde trabajo. Cuando llegó el momento de especificar los detalles de los despachos individuales, pensé: “¿qué elementos básicos necesita todo despacho de un trabajador del conocimiento?”. Era evidente que hacía falta una mesa, una silla fabulosa y estanterías para libros. Ummm. Y una pizarra. Una pizarra grande, sólida y fija.

Ventajas de tener una pizarra

Una pizarra es fundamental para un trabajador del conocimiento porque nos permite representar nuestras ideas de forma inmediata y ágil. No hay más que levantarse de la silla y escribir o dibujar lo que tenemos en la cabeza. A diferencia del papel, en la pizarra podemos borrar y redibujar tanto como queramos; es fácilmente modificable. A diferencia del ordenador, es totalmente flexible, y no necesitamos aprender a usar ningún programa ni estamos sujetos a sus reglas. En concreto, una pizarra nos permite:

  • Visualizar nuestras ideas. Cuando estoy concentrado en mi despacho, escribiendo un artículo o diseñando algo, a menudo necesito ordenar, clasificar, explorar o esquematizar algo que tengo en la cabeza. La pizarra es un instrumento ideal para visualizar.
  • Comunicar nuestras ideas de forma interactiva. Cuando estoy hablando con un colega (o varios) y explicándole algo, la pizarra me permite enriquecer nuestra interacción, añadiendo aspectos visuales a los verbales o escritos. Algunos de los mejores diseños de mi vida surgieron durante la interacción de dos o tres personas ante una pizarra, cada uno con un rotulador.

Además, el uso de la pizarra tiene un efecto lateral muy interesante. Una vez que dibujamos o escribimos algo en ella, se queda ahí hasta que lo borramos. Como la pizarra es grande, está colgada en la pared, y es claramente visible, estás condenado a ver tus dibujos y notas una vez y otra. Este efecto de “tablón de anuncios” es maravilloso: te permite visualizar algo, o dejar que un colega te explique algo, y dejarlo ahí, macerando, para irlo absorbiendo poco a poco. A menudo me sucede que encuentro formas de perfeccionar un diseño, o que comprendo algo mucho mejor, tras varios días de verlo en la pizarra.

Cómo debe ser la pizarra

Una pizarra, para empezar, debe ser grande. Si no lo es, tus dibujos y esquemas no cabrán. Mi pizarra mide unos 2,5 m de ancho y unos 1,2 m de alto. Estas son medidas buenas; un poco más pequeña también vale, aunque no mucho más.

La pizarra debe ser sólida. Es decir, debe estar fijada a una pared o algo similar. Las pizarras montadas sobre caballetes o ruedas, en general, son muy endebles. Cuando dibujas o escribes sobre ellas, se mueven y hacen ruido: acabas teniendo que usar una mano para sujetar la maldita cosa mientras escribes con la otra, lo cual es bastante difícil.

Si el espacio es escaso, una solución que funciona es disponer una estantería de libros de suelo a techo en una parde, y tapar la mitad con un panel corredero (que puede deslizarse horizontalmente para destapar una mitad u otra de la estantería, según se desee); este panel puede ser una pizarra. De este modo, no necesitas una pared adicional para la pizarra. Trabajé durante cuatro años en un despacho individual de 9 m2 con este sistema, y funcionaba a la perfección.

Si tu centro de trabajo realiza el compromiso de instalar pizarras, debe tener en cuenta que las pizarras necesitan mantenimiento. Puede sonar a broma, pero es cierto. Como mínimo, es imprescindible que exista un suministro apropiado de rotuladores y borradores de libre disposición. Es increíble lo rápido que se agotan los rotuladores. Y, sin un borrador en condiciones, la pizarra se vuelve de color gris en pocas semanas. Sin este suministro, la inversión realizada en instalar pizarras es poco útil.

Por cierto…

Y si crees que no sabes dibujar bien como para usar tu pizarra, léete “The Back of the Napkin” por Dan Roam.

2 respuestas a No sin mi pizarra

  1. Acabo de ver en mi Reader un nuevo post en Laetril…. In-Creible😛

    No puedo estar más de acuerdo contigo. En nuestra nueva facultad nos ha metido a todos los profesores e investigadores en un mismo espacio, únicamente dividido por unas cristaleras que no llegan hasta el techo. Y… que quieres que te diga. Si necesitas concentración no te queda más que irte a alguna sala de reuniones o (si te concentras con música) ponerte los auriculares.

    La verdad es que tener un despacho por persona mola muuucho, pero no es muy viable económicamente (¿o quizás si?)

    Me alegro de que sigas escribiendo. Yo a ver si también me pongo las pilas…

    Saludos compañero!!!!!

    Aitor.

  2. cesargon dice:

    Qué bien leerte por aquí, Aitor.

    Yo creo que los despachos individuales sí son viables económicamente. Es más, lo que no es viable es no tenerlos. No tenerlos supone un coste enorme; lo que pasa es que se trata de un coste difícil de medir y percibir. El descenso de productividad a causa de las interrupciones, el absentismo por estrés, y otros factores directamente relacionados con la falta de un espacio individual son un coste que te ahorras al tener despachos individuales.

    ¡Abrazos mil!

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